Cuando las flores que guían el camino se pierden entre el barro, el Sol se esconde asustado y la lluvia nos impide abrir del todo los ojos, avanzamos sabiendo el camino que escogimos, pero no hacia dónde nos llevan nuestros pies. Hay momentos -sobretodo cuando son éstas las circunstancias- en los que no nos encontramos con caminos alternativos, sino con bifurcaciones. Y pararse simplemente no es una opción: tenemos que tomar una decisión antes de llegar al último punto en común de ambos senderos, y, como hoy, está oscuro, lloviendo y no sabemos qué destinos aguardan estas rutas.
Quizás sabíamos que esto pasaría, quizás ni siquiera lo hemos visto venir, pero cada segundo acorta el tiempo que tenemos para decidir y eso es imparable.
¿Izquierda o derecha? Hay quienes lanzan una moneda al aire, hay quienes siguen las pisadas que dejaron otros, o los que aún en las difíciles condiciones sopesan todos y cada uno de los pros y contras con los datos que pueden obtener. Pero de todos ellos, sólo los que tienen Fe o a los que les da igual están exentos de la duda.
¿Es éste el camino correcto? ¿Me arrepentiré? ¿Fue el camino correcto? ¿Qué significa correcto? Lo que sí sabemos con seguridad es que no hay vuelta atrás y que, aunque quede muy bonito eso de no arrepentirse de nada, nos encontraremos más pronto que tarde con situaciones muy similares, y más nos valdrá para entonces haber aprendido de nuestros errores y aciertos, de nuestros pasos, porque, por si no lo sabéis, sienta muy mal saber que te has equivocado.
El baúl de lo nunca dicho
miércoles, 29 de marzo de 2017
martes, 24 de mayo de 2016
La Ovinocracia
Tras la extinción de la Humanidad,
llegó el Reino de las Ovejas. Eran muchas y de todos tipos, pero seguían
ciegamente a unos perros viejos y dóciles, bien parecidos a los pastores
afganos, que mandaban sobre las ovejas en favor de los lobos.
Los lobos eran pocos. Pero siempre
estaban juntos, nunca discutían entre ellos y se ayudaban, aunque no se
conocieran. Feroces, se repartían las ovejas que iban a devorar, tenían las
mejores tierras, el agua más pura que descendía de la sierra y a los perros
bajo su mando. Las ovejas, al mismo tiempo, creían ser defendidas por sus
perros pastores. Al fin y al cabo, era el Reino de las Ovejas, ellas estaban
seguras de tener el poder, pero sus compañeras devoradas por los lobos bien
sabían que esto no era cierto: la ovinocracia era el sistema que todo lobo
quería.
Llegó entonces la Revolución Ovina: ciertas
ovejas descubrieron el engaño. Se cansaron de ser pastoreadas por perros
inútiles y les plantaron cara. Convencieron a muchas otras para expulsar a unos
canes que, en el fondo, ni pinchaban ni cortaban. Estas ovejas alcanzaron el
poder y combatieron a la Manada Real.
Fueron devoradas ferozmente.
jueves, 31 de marzo de 2016
John the Savage
"How beauteous mankind is! O brave new world, that has such people in't"Si bien fue La Tempestad de Shakespeare la inspiración de Huxley para el nombre de tan emblemática obra, Un Mundo Feliz, para mi seudónimo en este humilde intento de expresión lo ha sido esta misma maravilla literaria.
John the Savage, traducido por "John, el Salvaje" o, a veces, "el señor Salvaje", protagonista en la segunda parte de la novela, es la representación de la visión optimista de la sociedad, en oposición a Bernard Max, alguien marcado y ridiculizado por la sociedad debido a sus diferencias -tanto físicas como ideológicas-, que se convierte en un incomprendido pesimista y muestra resentimiento hacia aquellos que lo rechazan, añora la libertad que no conoce, representando también el deseo frustrado del hombre.
John, por otra parte, es alguien que el único conocimiento de la sociedad que ha tenido, antes de entrar en contacto con ella, son las obras de Shakespeare. Se muestra emocionado, es un idealista que representa la poca humanidad que, parece, queda en el mundo. Rechaza frontalmente los valores de la sociedad fordiana y reclama la vuelta a los signos que representan al ser humano. Se enfrenta a dichos valores, llama a la rebelión, al inconformismo. El desenlace no lo revelo por si usted, estimado lector, no ha disfrutado aún de tan beneficiosa lectura, y le animo a ello.
He elegido a John como mi firma y no a Bernard porque al igual que Huxley, en su revisión Nueva visita a un Mundo Feliz creo que la sociedad occidental contemporánea se acerca muy peligrosamente a una mezcla extraña entre este Mundo Feliz y 1984, de George Orwell. John representa la humanidad como cualidad del hombre, la esperanza y las ganas de parar el camino hacia una sociedad artificial, vacía, numérica, gobernada por clases políticas al margen de la misma, subyugadas a las élites financieras y grandes productoras. Una sociedad que viola todas las reglas de la lógica donde sólo importa la gran masa como factor de la operación financiera y no como objetivo, y la cultura y el arte como símbolos de lo que nos diferencia del Reino Animal van desapareciendo poco a poco. Donde el individuo se siente en innumerables ocasiones esclavizado, a la vez que excluido por el simple hecho de ser diferente, de no vestir con la lana sumisa de la oveja y querer ser libre.
Aprovecho para recomendar muy encarecidamente esta lectura, personal y profunda, no por la calidad estética del texto, ni por su novedad temática, sino por que es una obra capaz de explicar y hacer entender al lector un sentimiento indefinido que muchísima gente siente hoy día, y es también una bonita alegoría del mundo frío y virtualizado en el que parecemos adentrarnos poco a poco.
martes, 29 de marzo de 2016
Querido lector
Bienvenido a un espacio personal pero no necesariamente unidireccional donde encontrarás reflexiones, análisis y recomendaciones de parte de alguien que sólo quiere desahogarse y compartir lo que ve y piensa con el resto. Bajo la premisa de que si te gusta lo que haces, no lo guardes para ti, creo que no es bueno siempre callar lo que piensas, y si esto puede ser a veces inapropiado, este blog brinda la oportunidad de compartirlo de forma desinteresada y anónima.
Ponte cómodo y siéntete en casa, eres libre de dar tu opinión, quiero saber qué provocan mis palabras en quienes me leen. Quiero saber lo que sabe y piensa la gente sobre los temas que me preocupan. Abre el baúl. Esto no es un "ego", es un "nos".
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